Todo el trabajo de diseño, organización y gestión en los campamentos de verano se enfoca para permitir que los adolescentes, de todas las clases sociales, culturales, religiosas o de nacionalidad puedan vivir en comunidad unas vacaciones con un espíritu de camaradería, compañerismo, confianza y tolerancia donde todo el mundo debe ocupar su tiempo con múltiples actividades físicas e intelectuales, a fin de facilitar el desarrollo y crecimiento de la persona hacia una madurez de la que todos puedan sentirse orgullosos.

campamentos en Inglaterra, inmersión

Disfrutando de un campamento en Inglaterra

La figura del monitor es de vital importancia, pues los jóvenes los toman como modelos, por eso deben ser siempre un ejemplo de compañerismo y buena actitud. En este sentido el monitor debe ser capaz de:

  • Tener en cuenta la singularidad de cada uno, donde nadie es mejor ni peor, sólo diferente. Se trata de no forzar a nadie a hacer cosas que no quiere hacer por las razones que sean.
  • Facilitar y desarrollar el amor a la naturaleza y la práctica de actividades de montaña. Se ama lo que se conoce, por eso las actividades en plena naturaleza fomentan este respeto y admiración por el entorno natural.
  • Promover la tolerancia, el respeto, la solidaridad e incentivar el interés de los jóvenes. La curiosidad es una actitud que nunca se debe perder.
  • Alentar a la reflexión a los adolescent sobre lo que experimentó en el campamento y cómo puede ayudarle en su vida.
  • Permitir que los chavales puedan hacer una evaluación del campamento contando lo que más les ha gustado y lo que menos.
  • Velar por la integridad física y moral del adolescente.

Esto es aplicable para todos los tipos de campamentos: campus de idiomas donde suele haber clases y talleres por las mañanas para aprender y practicar el inglés, el alemán, el francés u otros idiomas, deportivos donde se trata de mejorar las técnicas y estado físico, campamentos medioambientales donde se vive un encuentro con la naturaleza tanto de animales como de plantas, convivencias musicales donde se viven experiencias musicales sobre todo corales, de futbol donde el interés deportivo se enfoca en un sólo deporte, de cocina para aprender nociones básicas de cocina y sorprender a los padres y otros, la lista sería muy larga.

El autodesarrollo de los adolescentes en un campamento de verano

Esto se consigue facilitado entornos y actividades donde los chicos se sientan protagonistas de sus vidas, actores principales y no simples consumidores. Para ello se debe invitar al adolescente a encontrar su lugar y participar plenamente en las dinámicas de grupo, por lo que su contribución enriquecerá al propio grupo y al vivac.

El autodesarrollo o, lo que es lo mismo, la autonomía del chico debe reflejarse en su vida cotidiana: la higiene de su cuerpo y utensilios, la gestión del tiempo para descubrir que puede llegar a todo sin agobiarse con un poco de orden, preparación de comidas básicas, la organización de su espacio, y la correcta administración del dinero de bolsillo. Y todo ello en las actividades del campamento, en las actividades de montaña o excursiones, y en sus relaciones con los demás. Los campamentos de verano suponen un maravilloso estímulo que debería ser más incentivado por los centros educativos.

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Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Así construimos nuestra realidad (II)

La realidad del león

Una cosa es cómo nos vemos y otra lo que somos

La cruda realidad

¿Qué ocurre cuando no se es consciente de que la realidad es algo que nos construimos? Pues que esa persona creerá “a pies juntillas” la propia inferencia que haga, pues todos necesitamos sentirnos seguros de que controlamos el mundo que nos rodea, por ello crearemos una realidad coherente que nos permita tener algún criterio. El problema salta cuando creemos que nuestro punto de vista es el único que está en lo cierto, cuando no relativizamos estas interpretaciones ni reflexionamos sobre ellas, y funcionamos por la vida de esta manera. Al menos hasta que choca con la cruda realidad, o nos encontramos con alguien cuya percepción de esa misma realidad es otra muy distinta. Entonces se entra en debate, si ambos son muy testarudos mantendrán sus posiciones y querrán tener razón, por lo que discutirán, se enemistarán y cada uno marchará por su lado. Pero si, en cambio, mantienen actitudes abiertas, saben que la realidad es algo que cada uno se construye y por ello hay que relativizarla, habrá entre ellos una rica comunicación e intercambio de puntos de vista, con lo que su idea de la realidad se verá enriquecida y ambos saldrán ganando.

Como seres sociales que somos, necesitamos de los otros para vernos y conocernos a nosotros mismos, convirtiéndonos así, de alguna manera, en espejos los unos de los otros. Pues resulta complicado ser consciente de uno mismo sin esa ayuda. Por ejemplo, una propia actitud egoísta puede pasarme desapercibida, pero si con ella hago daño y veo el dolor que estoy provocando, puedo tomar conciencia y reflexionar sobre mi actitud, ver que ese egoísmo, esa conducta, está construido sobre una pobre percepción de la realidad, pues no tengo en cuenta al otro.

También resulta de gran importancia tener en cuenta las “primeras impresiones”, pues sin duda alguna ellas determinarán las siguientes interpretaciones que hagamos de la realidad. La memoria sirve para eso, para relacionar recuerdos, algo que está muy bien pero que nos puede jugar malas pasadas. Por ejemplo, hace poco estuve hospitalizado, y el médico que me atendió diagnosticó una enfermedad neuronal grave en base a mis síntomas, pero al final nada de nada, la cosa fue mucho más liviana. ¿Qué ocurrió? Pues que el médico, muy joven, fue testigo de cómo a un colega se le fue de las manos un paciente, que sí tenía esa enfermedad neuronal, por no diagnosticarlo a tiempo.

Otro factor muy influyente, en la interpretación de la realidad, es la presión del ambiente en la conducta. Olvidarse de esto y atribuir una conducta determinada únicamente a la responsabilidad del individuo es lo que A. Marín llama el “error fundamental”. Por ejemplo, en una de las clases nos dieron 45 minutos para debatir en grupos de cinco, sobre la lectura de un texto bastante largo e importante, luego teníamos que redactar un comentario crítico, como resultado del debate, en otros 45 minutos y entregarlo. Pues bien, mi actitud fue la de meter prisa, defender mis reflexiones e insistir en que se incluyeran, y aunque me controlé mucho para que eso no fuera así y dejé que los demás participaran, sé que di la impresión de ser autoritario. Pero esa fue mi conducta bajo presión, pues ese trabajo puntuaba y, bajo mi punto de vista, corría el tiempo y no salían buenas reflexiones.

Leía hace poco en el diario de El País una entrevista a Todorov (Premio Príncipe de Asturias), en la que decía: “los Israelíes, identificados con su pasado de víctimas no pueden ver como víctimas a los Palestinos.” Me pareció un ejemplo perfecto de autoatribución, de la construcción social de la propia identidad, y de cómo esa identidad que nos construimos también afecta a la percepción de la realidad social que hacemos.

Qué importante es tomar conciencia de todas estas cosas para aprender a ver el mundo con “otros ojos”.

Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Así construimos nuestra realidad (I)

Conectados al mundo

¿Es real la realidad que percibimos?

Conectados al mundo

Resulta de vital importancia conocer la forma en que nos conectamos al mundo y la manera en que interpretamos la información que nos aportan los sentidos, porque, como ya decía Platón (especialmente en el Fedón”), los sentidos no son fiables, y además la influencia de nuestros deseos e instintos hacen que no podamos ver la realidad. Él se refería más bien al Mundo de las Ideas, a la gran verdad, pero creo que es igualmente aplicable a esas otras pequeñas verdades más cotidianas, pero no por ello menos importantes, pues son las que construyen nuestro día a día, y las que, de ser muy erradas, nos pueden llevar a sufrir una vida de dolor y confusión, al no poder interpretar, con cierto grado de veracidad, lo que de verdad pasa a nuestro alrededor, especialmente en la relación con nuestros congéneres, en nuestra vida social.

Siguiendo con Platón, él atribuye a la intervención de la razón, del intelecto, el éxito o fracaso de la interpretación que hacemos al interaccionar con el mundo que nos rodea. Si tenemos en cuenta que, para Platón, el alma es lo que capacita al hombre para razonar, y que psique significa precisamente eso, alma; ya tenemos una buena relación entre filosofía (como búsqueda de la verdad que desemboca en una forma de ser o conducta); psicología como ciencia que estudia el alma (es decir, al hombre en cómo es afectada su conducta al percibir la realidad); y el estudio de las teorías de la percepción e interpretación (percepciones que determinarán nuestras conductas y creencias de cómo son las cosas), inferencia que siempre busca una respuesta coherente para uno mismo (y nuestras expectativas), hasta el punto de inventarla, y creérnosla, construyéndola con la información de que dispongamos, sea poca o mucha. Es lo que en el texto de A. Marín llaman “percepción atributiva de causalidad”.

En resumidas cuentas, sabiendo cómo percibimos la realidad, qué elementos condicionan la interpretación que haremos de todo cuanto nos pasa, estaremos en posición de relativizar nuestras propias conclusiones, para así tener ocasión de profundizar un poco más en la construcción social de nuestra realidad, lo cual nos permitirá ser más justos en los juicios que hagamos, y que el desfase entre la realidad objetiva y la realidad que percibimos no sea demasiado grande. Sin olvidar también que nunca se alcanza la realidad objetiva absoluta, por lo que aprenderemos, por otra parte, a no ser unos fanáticos con nuestra forma de ver las cosas, a comprender que puede haber otros puntos de vista tan buenos y tan reales como los nuestros.

Pero llegar a esta relativización de la realidad no sólo nos aporta a nosotros esa posición de mesura y tolerancia, sino que nos permite indagar, con buen criterio, el cómo los demás han llegado a ver las cosas tal y como las ven, y si existen patrones similares en esos condicionantes podremos, además, generalizarlos y elevar la psicología individual al rango de psicología social. Mostrando a los demás estos elementos que inciden en la interpretación de la realidad social, les estaremos ayudando a equivocarse menos en los juicios que hacen de otras personas, en los que tienen de sí mismos, a comprender los que otros realicen de ellos y, cómo no, a entender las percepciones que los individuos tienen de otras personas, pudiendo perdonar, y corregir en alguna medida, los errores e injusticias cometidas, dado el caso.

¿Existe una realidad objetiva? Sí, claro que existe, el problema es que para captarla deberíamos ser capaces de conocer e interpretar correctamente todas las percepciones y elementos que la han originado (influencias de nuestros sentidos, experiencias pasadas, la cultura imperante, situaciones familiares, nuestra propia inferencia, expectativas, etc.), y eso parece tarea imposible. Sin embargo no se debe renunciar a poder alcanzarla. Esas realidades son como las utopías, o los valores, que jamás pueden alcanzarse de forma absoluta, pero el sólo hecho de acercarse a ellos, en alguna medida, ya nos hace un enorme bien.

Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Mirando la vida con otros ojos (Alex Rovira)

Mirando la vida con otros ojos

Se puede aprender a mirar la vida con otros ojos

Hace algún tiempo tuve la suerte de conocer y saludar a Alex Rovira en la conferencia que dio en el “Forum de la Excelencia” en Barcelona, para entonces ya había leído uno de sus libros: “La brújula interior”, verdadero decálogo de actitudes y propuestas para las “nuevas tendencias” de las que se ocupa esta sección, y que a buen seguro están latentes (si no despiertas) en muchos de los lectores de esta bitácora.

Para los que aún no habéis leído ese libro os dejaré en este artículo alguno de los párrafos  que más me llamaron la atención:

“Basta ya de ocultarnos, de no hacer las paces con nosotros mismos, de no salir al encuentro de nuestra propia verdad, de vivir un masoquismo fruto de una falsa seguridad, de no reencontrarnos en aquella posición en la que todo cobra sentido y en la que el día empieza como si fuera una fiesta”.

“A veces a los intrépidos, a los que arriesgan, a los que rompen una pauta, a los que van a la contra, a los que hacen las cosas de una manera diferente, a los que se permiten mirar de una manera distinta, a los que se escuchan de verdad, a los que viven su vida (y, por cierto, dejan que los demás vivan la suya), a los bohemios, a los rebeldes, a los que van contra el sistema, a los que hacen lo que les apetece y disfrutan con ello sin hacer daño a los demás… a todos ellos se les insulta diciéndoles que son unos «inconscientes», cuando probablemente son los más conscientes, los que están más en contacto con su verdadero Yo y se dan el permiso de expresarlo”.

Sin embargo la frase que me llevó a leerle fue la que le escuche en un programa de televisión: “Sólo los valientes pueden ser tiernos”. Y ciertamente así lo veo yo, sólo los valientes pueden ser tiernos porque la ternura, el inegoísmo, la fraternidad, la empatía, la bondad… es la conquista más difícil que se puede emprender, requiere una lucha interior inteligente y continuada en el tiempo para liberarse de todo aquello que nos hace demasiado interesados y tiñe de sombras nuestros pensamientos y actos, para liberarse de todo aquello que no es nuestra esencia. Pareciera como si, desde esa esencia, pudiéramos ver a las personas desde otro punto de vista valorándolas no tanto por lo que son sino por lo que pueden llegar a ser, y eso nos llena de paciencia, de tolerancia y por supuesto de mucha, mucha ternura.

Gracias Alex por compartir tus hallazgos, esa brújula interior que todos necesitamos hallar en nosotros mismos.

Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Teorías pedagógicas

Teorias pedagógicas

¿Puede ser la educación una ciencia?

Traigo a este blog una selección muy resumida de todas las pedagogías (o casi todas).

La pedagogía ha ido evolucionando en esa búsqueda de eficacia, y desde la pedagogía tradicional, donde el alumno tiene un papel pasivo en el proceso de la enseñanza, y al cual se le exige que memorice (en base a una repetición mecánica) la información transmitida; ha ido introduciendo un papel más activo del alumno, como vemos en la “Escuela Nueva” donde se tiene en cuenta los intereses del niño, aprovechando esas fuerzas para la educación y el desarrollo de habilidades capacitivas, de manera que se pueda “garantizar el logro de una mayor participación con un grado más elevado de compromiso de todo ciudadano con el sistema económico-social imperante”. Así se evitan conflictos sociales entre clases, demostrando una clara vocación utilitarista de la educación. De la teoría “Tecnología Educativa”, basada en el  estímulo-respuesta de Skiner que convierte al hombre en poco más que una máquina desprovista de reflexividad y consciencia, no voy a hablar.

Más interesante me parece el “Sistema de Instrucción Personalizado”, donde se intenta resolver los problemas de orientación y aprendizaje de los centros educativos en EEUU. Para ello se flexibiliza el contenido curricular, se considera lo psicológico como un factor importante, basándose en la teoría del reforzamiento para individualizar el proceso de la transmisión de información, y hacer al alumno autónomo, capaz de gestionar su propio desarrollo futuro. Sin embargo peca de individualista, olvida la importancia de las interacciones con su grupo, su parte social.

También es muy interesante la “Pedagogía Autogestionaria”, que supone todo un proyecto de cambio social en su propuesta participativa social de manera consciente y consecuente: “tiene como objetivo supremo la transformación del proceso educativo capacitivo al punto de partida de una integración participativa directa de todos los interesados, profesores, alumnos e incluso los padres, en la planificación, organización y desarrollo de todas las esferas de la vida práctica y espiritual-psicológica del educando, con estimulación de la autonomía y la creatividad, el análisis crítico y contrapuesto de los posibles distintos puntos de vista acerca de una misma situación, con lo que se rompe, de manera definitiva y productiva respecto al proceso de enseñanza-aprendizaje las aptitudes pasivas y rutinarias de estudiantes y profesores”. Como veremos tiene mucho en común con las propuestas de Morin.

El Enfoque personalista en la psicología también influye en la llamada “Pedagogía no Directiva”, donde: “El motor impulsor de la acción del individuo, su fuerza motriz fundamental, es la motivación de éste que desencadena su interés por adentrarse en los caminos del saber  teórico y práctico”. Y donde el profesor: “no debe desempeñarse como reformador, como ente que cambia, diagnóstica y valora unilateralmente la conducta, el comportamiento, las necesidades y los objetivos del educando, sino que debe conducirse, en todo momento, como promotor y facilitador de todas aquellas condiciones que puedan a su vez influir en la expresión de las potencialidades y capacidades de autodeterminación de los educandos”. Su lado criticable es la excesiva confianza en el educando que difícilmente se apoderará de un determinado conocimiento por sí sólo.

La “Pedagogía Liberadora” de Freire me es muy afín por su concepción del hombre como ser creativo (no adaptativo) y el esfuerzo dialógico que desarrolla con los educandos para encontrar un conocimiento realmente pertinente y bien contextualizado, de forma que los alumnos se sientan implicados y protagonistas de su propia educación, teniendo como meta la liberación de pensamientos alienantes impuestos, en parte, por un poder social manipulador. También tiene puntos en común con Morín cuando dice: “La misión de esta enseñanza es transmitir, no el saber puro, sino una cultura que permita comprender nuestra condición y ayudarnos a vivir; al mismo tiempo ha de favorecer un modo de pensar abierto y libre”. Esta pedagogía dialógica de Freire concuerda en muchos puntos (léase su libro “Pedagogía del oprimido”) con el “Modelo de Investigación para la acción” donde ocurre “un proceso en el cual se encuentran, necesariamente involucrados, tanto el investigador como el investigado, los cuales hacen suyos los mismos objetivos ya en un plano de interacción sujeto-objeto, llegándose así a conocer, de la manera más amplia y profunda y, al mismo tiempo, de la problemática que enfrentan existencialmente”.

La “Perspectiva Cognitiva” tiene también puntos en común con el pensamiento de Morin, especialmente con “El principio del bucle recursivo” donde se supera la noción de autoregulación por la de la autoproducción y autoorganización. Veamos el texto de Ileana: “se presenta al ser humano como un sistema dotado de medios que le permiten captar información acerca de los cambios producidos en su entorno, dispositivos funcionales capaces de actuar sobre la información de entrada, procesarla y transformarla con estados intermedios y sucesivos donde se representan y expresan los resultados de tales procesamientos, conjuntamente con mecanismos de salida a través del individuo interactúa con su ambiente, actuando sobre él y retroalimentándose para los ajustes adaptativos necesarios”.

También la “Pedagogía Operatoria” coincide con los planteamientos de Morin: “Es necesario enseñar, y esto desde la escuela primaria, que toda percepción es una traducción reconstructora operada por el cerebro a partir de terminales sensoriales, y que ningún conocimiento puede dejar de ser una interpretación”. La “Pedagogía Operatoria” (constructivismo) se basa en: “enfatizar que los procedimientos utilizados en la enseñanza deben estar dirigidos a propiciar las condiciones para que el individuo construya por si mismo su reflejo del mundo, evitando ofrecérselo como algo terminado”.

La “Teoría Crítica de la enseñanza” se opone a los excesos de otras pedagogías “tanto al autoritarismo arrogante como a la espontaneidad irresponsable”. Quiere integrar aquellos elementos que son realmente válidos en el proceso de la enseñanza, dejando muy claro que “conocer no es adivinar”, es decir: “el conocimiento no es un producto autoengendrado al cual se accede de manera improvisada, sino recorriendo los caminos de la disciplina intelectual donde el sujeto cognoscente se apropia de un reflejo lógico de la realidad objetiva mediante una serie de procedimientos o actividades armónicamente concatenados que, en su integración unitaria, le posibilitan el mismo”. Y no le falta razón. Como actitud crítica y atenta tiene su utilidad.

Y para terminar este repaso a las pedagogías (12 en total), nos queda ver el “Enfoque Histórico-Cultural”, donde Vygotsky promueve facilitar: “un aprendizaje desarrollador, en dinámica interacción entre el sujeto cognoscente y su entorno social, de manera tal que se establece y desarrolla una acción sinérgica entre ambos, promoviendo el cambio cuanti-cualitativo del sujeto que aprende partiendo de la situación histórico cultural concreta del ambiente social donde él se desenvuelve”. Este enfoque parece caminar en el sentido que Morin da al aprendizaje ciudadano: “se es verdaderamente ciudadano, hemos dicho, cuando uno se siente solidario y responsable. Solidaridad y responsabilidad no pueden venir de exhortaciones piadosas ni de discursos cívicos, sino de un sentimiento profundo de afiliación (affiliare, de filius, hijo), sentimiento matri-patriótico que debería ser cultivado de modo concéntrico a propósito de Francia, Europa, la Tierra”.

Entiendo que todas las pedagogías aportan elementos interesantes, aunque individualmente necesitan ser completadas por insuficientes a la hora de acercarse a la realidad que envuelve al proceso educativo.

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