Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Entrevista a Claudio Naranjo

Claves para otra educación posible

“Para cambiar la educación es necesario cambiar a los educadores”

(El diálogo remite a la realidad de Chile, pero bien calza en el marco de Argentina)

Claudio Naranjo

– ¿Cómo se interesó en el tema de la educación?

– Creo que cuando se me encomendó el primero de los libros que escribí, “La única búsqueda”. El Stanford Research Institute (SRI) me pidió que revisara todas las técnicas contemporáneas de desarrollo humano tanto surgidas del mundo de la terapia como en el de la espiritualidad y de la educación, en busca de ciertos principios comunes. Esto fue escrito en los 60, cuando estábamos en medio de esa proliferación de escuelas que se asocia con el nacimiento de la sicología humanista. Investigando apareció muy claramente que aunque existan tres instituciones tan diversas – la que se ocupa de la salud mental, la que atiende la educación y la religiosa- , las tres son acercamientos a una misma realidad que es el desarrollo humano. Deberíamos tener una visión más interdisciplinaria de eso. Después escribí un libro que lo llamé “La agonía del patriarcado” e incluí en él una conferencia que me pidieron en un congreso de educación holística en EE.UU. Elaborar esta conferencia me hizo reflexionar lo que había sido mi trabajo desde un punto de vista educacional.

– ¿Hacia dónde apuntaría el cambio en la educación?

– Que deje de ser un traspaso de información. Educación en un sentido amplio de la palabra es algo que propende al desarrollo de las personas, pasa por una actitud más holística. Tiene que incluir los factores afectivos.

Hoy en día tendría que entrar lo espiritual a la educación – que se separó de ese ámbito con la separación del Estado y la Iglesia- no a través de una iglesia, sino a través de una visión transistémica, una actitud más universal. Y también de cierta experiencia espiritual a través de los ejercicios espirituales básicos que todas las tradiciones comparten: trabajar en las propias conductas, acercarse a lo que vagamente se llama “lo espiritual”. Esto todas las tradiciones lo tienen, aunque hablen o no de un dios personificado.

– ¿Ha tenido usted experiencia en aplicar la terapia en la educación?

– Por mis cursos han pasado muchos educadores a través de estos últimos 15 años. Ellos reiteradamente me dicen cómo les cambia no sólo la vida personal, sino que les da más capacidades para su trabajo. Solamente ahora en Chile estoy en una situación nueva, en donde el ministerio me está apoyando, y me ha pedido que haga un trabajo con formadores de profesores. Por primera vez estoy trabajando a ese nivel con un amparo oficial. Siento que es importante que los educadores que hacen esta experiencia no se sientan aislados, sino que se sientan protegidos por el sistema. Incluso que hacer este curso les beneficie de alguna forma con becas.

– La reforma educacional del ministerio está apoyada por el Banco Mundial, pero usted es un crítico de la orientación del sistema educacional apoyado por este organismo. ¿Cómo encaja su visión en este esquema?

– No puedo decir que sepa profundamente qué pasa en el Banco Mundial. Por una parte hablo con educadores que me dicen que la política efectiva de lo que se hace va por esta línea de la racionalidad, de privilegiar la educación científica pasando por alto esta opción holística que es educar a la persona tomando en cuenta que no es sólo intelecto, sino cuerpo, emoción y espíritu. Por otro lado estuve en una conferencia en la Cepal y me emocionó oír al representante del Banco Mundial hablar de todas las cosas que me gustaría decir: cómo la economía tiene que humanizarse, cómo hay un abismo entre espiritualidad y economía, y que el desafío de nuestro tiempo es cerrar ese abismo. De modo que no puedo menos que darme por enterado de que hay gente en el Banco Mundial que también critica lo que actualmente se está haciendo. Espero que esto no sea mera retórica.

Eneagrama de los males del mundo

Eneagrama de los males del mundo

– ¿Usted ha tenido contacto con profesores de aula? ¿Cuál ha sido su percepción de la actitud de ellos frente a la reforma?

– He tenido un contacto bastante íntimo con los profesores. Se supone que un profesor es una persona que ha alcanzado un desarrollo suficiente como para poder educar y no solamente ser una máquina de transmitir información. Los educadores no se sienten en esa abundancia interior, se sienten bastante raquíticos como personas, y si hablamos en términos psiquiátricos, bastante enfermos. Desean de una actividad que no sea sólo asistir a cursos sobre cómo controlar a los estudiantes. Así que ellos con mucha gratitud recibirían más de esto de lo que yo he venido a entregarles un poco.

– ¿Cuál es el método que usted propone?

– He ido refinando un método terapéutico que es muy económico. Son terapias de 10 días al año, durante 3 años sucesivos. Lo que propongo es un sistema muy poderoso. Me gustaría después de décadas de trabajar en el extranjero dejar este sistema como un legado, porque yo sé que funciona y sé que podría formar a más personas para llevarlo adelante.

La idea es visitar a las principales universidades formadoras de profesores y darles diez días al año, algo que no es tan caro, para un año entero de formación. Para cambiar la educación es necesario cambiar a los educadores; no es tanto el currículum como la persona que lo hace. Ahora se habla de las transversalidades, que mientras se enseña historia o matemáticas se están transmitiendo ciertos valores. Esto está muy bien en teoría, pero eso sólo lo puede hacer la persona que encarna esos valores.

*Publicado en El Mercurio el Domingo 25 de Febrero de 2001 bajo el título de “Naranjo versus Prozac”

( La extensa versión completa aparece en el blog: http://apocaliptus.blogspot.com )

Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Educación horizontal vs vertical

Educación horizontal versus vertical

El alumno como centro de la educación

Instruir puede significar dos cosas exactamente opuestas: por una parte confirmar una incapacidad en el acto mismo con que se pretende reducir tal incapacidad; o a la inversa, es decir, forzar una capacidad que se ignora, o se niega a reconocer, y a desarrollar todas las consecuencias de este reconocimiento. El primer acto se llama atontamiento, el segundo emancipación. En ese sentido cabe preguntarse si la educación horizontal atonta, es atontamiento, o emancipa. La respuesta sería que emancipa siempre que se dejen de lado los prejuicios, pues estos son como profecías que condenan al autocumplimiento.

El sujeto que aprende tratado como objeto se aminora, se siente inferior. La educación horizontal es un intento de hacer que el sujeto que aprende se engrandezca, que no sea inferiorizado, ninguneado. La educación tradicional justamente empequeñece al alumno. ¿Hasta qué punto le pedagogía funciona como un artefacto de empequeñecimiento? ¿Cómo hacer que los alumnos crezcan?

El sujeto es rebajado cuando lo que aprende no tiene nada que ver consigo mismo, lo ideal es que el aprendizaje se convierta en una experiencia vital para el que aprende.

En la educación vertical se entiende que el otro es incompleto, hay que completarlo, parte de una posición inferiorizada. El profesor es el sabio y el alumno es el ignorante, así es la educación vertical. La horizontal parte de otros supuestos, entiende que todos somos capaces, y la educación trata de verificar eso, que todos podemos pensar…

La educación vertical trata de poner la diferencia entre profesor y alumno. Pero la horizontal trata de verificar que todos somos capaces de pensar, y pensar con el otro, pero partiendo de la idea de igualdad, de que todos somos ya capaces de pensar antes incluso de ser verificado, y ver qué pasa desde esa premisa. Es la idea que proclama Jacques Rancière en “El maestro ignorante”  y que J. Larrosa recoge en su libro “Entre las lenguas. Lenguaje y educación después de Babel”: “nuestro problema no es probar que todas las inteligencias son iguales, sino ver qué se puede hacer con esta suposición”. El profesor horizontal se diferencia del vertical en eso, en que cree que los demás pueden pensar, en creer que el alumno no está incompleto.

Texto de Pablo Neruda en presentación multimedia: “Prohibido”

Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Educar sin etiquetar

Educar sin etiquetar

Educar significa no etiquetar

El niño cuando viene al mundo está abierto para aprender, sin embargo el escolarismo encauza ese impulso para que llegue a “ser alguien” el día de mañana (abogado, carpintero, médico…). Pero habría que poder mantener al niño en esta actitud de apertura sin ahorrarle caminos posibles. El alumno, al descubrir el  mundo, si se siente protagonista y estudiará de verdad impulsado por su propia curiosidad, encontrando placer en el conocimiento. Y al ser movido por sus propias inquietudes, por sus propios interrogantes y preocupaciones, será un buen estudiante. No importa tanto que en un principio no sepa muchas cosas, el propio interés que lo mueve le llevará a aprender aquello que necesite.

Por otra parte no existe un sujeto que podamos definir concretamente, existen múltiples formas de ser sujeto, cada uno con sus propias particularidades. Lo importante es que el individuo que aprende pueda convertir el contenido curricular en experiencias asumidas como propias. Y para eso debe tener una adecuada disposición,  la del sujeto, la de querer aprender algo que no sabe. Solo como sujeto aprendemos aquello que no sabemos, condición necesaria para lograr la conexión con el mundo. Y sólo lo que está abierto, asumiendo que no se sabe, puede tener lugar esa conexión. Así pues, el sujeto que aprende ha de tener disposición a conocer lo que desconoce, ejerciendo violencia sobre lo que ya es, luchando por ser otro, violentando lo que somos, nuestro pensamiento, sólo así podemos conocer lo que desconocemos. Aunque debemos tener en cuenta, ya aceptar, que la interpretación que se haga de ese aprendizaje no es previsible ni programable.

Si el sujeto no “se quiere dejar violentar”, no puede haber educación, es necesaria la motivación y el consentimiento de la persona. Cierto que el sujeto ha de renunciar a cierto grado de complacencia de los impulsos (instintos) y comodidad en sus prejuicios, pero a cambio encontrará otro tipo de placer, la satisfacción de aprender y crecer dentro de lo cultural. En ese sentido el sujeto tiene la responsabilidad de hacer suyo los patrimonios culturales del mundo en el que nace, y encauzar con ellos su propia particularidad.

Todo sujeto lo es en la medida en que se apropia de un tiempo y de un espacio social con el cual se vincula y en el cual se entreteje su manera de ser sujeto.

Esta presentación multimedia es un buen ejemplo: “La mejor maestra”

Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

El proyecto Fahrenheit 451 “Las personas libro”

El proyecto Fahrenheit 451 quiere devolver a la palabra muerta del libro, esa que esta impresa negro sobre blanco y a la que miramos, muchas veces, con desasosiego por no atrevernos a leer, quiere devolverle toda la vida que contiene, toda la emoción con que fue escrita. Sin duda alguna es un proyecto que anima a leer:

Más información pinchando este enlace

Posteado por: educnet | 4 junio, 2010

Importancia de la «Autoestima»

Importancia de la autoestima

Sin autoestima no vamos a ninguna parte

Algunos escritores y/o lectores suelen criticar los libros de autoayuda, pero más allá de su calidad y sus aportes válidos, queda patente que si hay demanda es porque hay una necesidad de ese tipo de libros.

Y es que en las escuelas nos enseñan muchas cosas, pero pocas encaminadas a conocerse a uno mismo, y con ello tener una vida satisfactoria y, hasta donde se pueda, feliz. Este es el caso de la «Autoestima» que, como dice Dorothy Corkille (autora del libro El niño feliz) es la clave de la paz interior, una vida feliz y el éxito en las relaciones sociales.

Autoestima para NIÑOS:

Desde niños estamos muy atentos a los estados emocionales de nuestro alrededor, y con ello recibimos una retroalimentación de cómo somos, de ahí la importancia de la calidad de los mensajes que lanzamos a nuestros hijos, y del trato que les damos, pues así el niño reúne las impresiones de su ser y comienza la construcción de su «autoconcepto», es decir, el grado de autoestima.

Es recomendable no crear expectativas desproporcionadas a las posibilidades del niño; aceptar sus errores valorando más el proceso de aprendizaje que el resultado final; delegar en ellos pequeñas responsabilidades que sí pueden hacer; reconocer sus progresos aunque sean pequeños; mantener esta actitud de estimulo y confianza diariamente para que sepan que son queridos y respetados.

Autoestima para ADULTOS:

Si de niños no tuvimos la suerte de tener unos padres y/o profesores conscientes de estas cosas, es fácil que arrastremos problemas de autoestima que nublen, de vez en cuando, nuestro bienestar en la vida. Por ejemplo: ser muy autocríticos, hipersensibles a lo que digan de nosotros, indecisos, nos cuesta decir no, ser muy perfeccionistas, culparse de manera exagerada, ser fácilmente irritables, y una visión pesimista sobre la vida.

Para todos ellos, entre los que me incluyo en cierta medida, van estas recomendaciones: es necesario que nos comprendamos y aceptemos, eso ayudará a que hagamos lo mismo con los demás, recuerda que nadie es perfecto; cultiva el buen humor para relativizar la importancia que tienen las cosas, no agrandemos los obstáculos innecesariamente; toma decisiones aceptando que, si te equivocas, al menos aprenderás de ello para el próximo intento; no cargues sobre ti la culpa de una relación insatisfactoria, siempre ambas partes son responsables, y al final lo que suele haber es una incompatibilidad de caracteres; premia tus logros por pequeños que sean, concédete esa alegría; selecciona de la vida aquello que más te interesa y dirígete a ello sin miedo y de todo corazón.

Sin duda alguna es posible alentar una buena autoestima en los más jóvenes, y por supuesto, transformar un autoconcepto negativo en nosotros, todo es cuestión de ser consciente de estas cosas, y tener la firme decisión de querer ser feliz, lleguemos hasta donde lleguemos.

« Newer Posts - Older Posts »

Categorías